Noche y más noche, risas y sonrisas.
Noche de rabia, de desgana, de desaire y de tristeza.... como muchas otras. Noche de cambios que veríamos mucho más tarde.
Un día te paras el tren en el que ibas sola, y te das cuenta que en el de la otra vía estaban todos tus amigos chillándote que te pasaras. Ya eres libre, pero las mariposas volvían a ser gusanos y está vez estaban casi muertos.
Te encuentras con el destino en una calle y acabas llorando en su pecho una madrugada. Todo empieza.
Desde entonces, el Conde de Floridablanca hace una cosa... y es que metamorfosea los gusanos en mariposas...
Es flipante Lola...
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